El intendente de Puerto Madryn cruzó con dureza a sectores políticos que intentan trabar la iniciativa municipal de más de 7.000 lotes en la zona sur. Los acusó de anteponer sus intereses personales a las necesidades habitacionales de miles de familias.
El intendente de Puerto Madryn, Gustavo Sastre, salió con los tapones de punta. En declaraciones que rápidamente se viralizaron en el ecosistema político chubutense, el jefe comunal apuntó sin contemplaciones contra dirigentes de la oposición local que, según denunció, están moviendo sus fichas para torpedear el proyecto de urbanización más ambicioso de la historia de la ciudad: la generación de más de 7.000 lotes con servicios en la zona sur, destinados a familias madrynenses que hoy no tienen acceso a la tierra ni a la vivienda propia.
“Son dirigentes que siempre vivieron de la política”, disparó Sastre, con la contundencia que lo caracteriza cuando siente que está en juego el interés colectivo. En su lectura, quienes buscan frenar la iniciativa no actúan por convicciones técnicas ni por reparos legítimos, sino porque el proyecto les genera incomodidad política: el acceso masivo a la tierra puede cambiar correlaciones de fuerza en una ciudad donde el déficit habitacional es, desde hace años, una de las heridas más abiertas.
El proyecto y sus alcances
La iniciativa municipal prevé la generación de más de 7.000 lotes con servicios, con el objetivo de facilitar el acceso a la tierra y a la vivienda para cientos de familias de la ciudad. El proyecto se desarrollará en la zona sur y apunta a convertirse en el emprendimiento urbano más importante en la historia de Puerto Madryn.
La primera etapa contempla entre 500 y 600 lotes con servicios básicos, con la idea de reinvertir lo recaudado para financiar las etapas siguientes, hasta llegar a la totalidad de las parcelas proyectadas.
Para garantizar transparencia en la asignación de tierras, uno de los puntos más sensibles en cualquier proceso de loteo municipal, el municipio anunció la creación de una unidad ejecutora específica para manejar el proyecto.
Sastre aseguró que el trabajo se desarrolló desde el inicio con criterios de transparencia y participación pública, y que el objetivo prioritario es garantizar acceso a tierras para familias locales.
La tensión con el Concejo y la oposición
El proyecto ya fue elevado al Concejo Deliberante para su tratamiento legislativo, y el intendente reconoció que espera el acompañamiento de los bloques. Sin embargo, no todos los sectores comparten el mismo entusiasmo. Sastre recalcó que cualquier proyecto de obra para la ciudad no debería estar demorado, e instó al sentido común de todos los bloques del cuerpo deliberativo, señalando que a veces los concejales utilizan un “relato crítico sin fundamento”.
Las palabras del intendente no quedaron ahí. Con mayor crudeza, los dichos registrados reflejaron a un Sastre que ya no busca eufemismos: para él, quienes se oponen al proyecto no tienen argumentos de fondo, sino intereses creados. La acusación de que esos dirigentes “siempre vivieron de la política” es, en el lenguaje llano de la política patagónica, una forma de decir que priorizan su subsistencia dentro del sistema antes que las necesidades concretas de los vecinos.
Un contexto político caldeado
La denuncia de Sastre no ocurre en el vacío. Puerto Madryn atraviesa un momento de tensión interna dentro del peronismo, con la fractura visible entre un peronismo unido encolumnado con el intendente, y sectores aislados del PJ que no responden a la ciudad de Madryn, sino que responden a un PJ atomizado de Comodoro. La ciudad se convirtió recientemente en el escenario donde estalló públicamente la fractura dentro del justicialismo, con un cruce abierto en una reunión partidaria.
En ese marco, la disputa por el proyecto de tierras tiene también una lectura electoral de cara al 2027. Sastre reconoció públicamente que ser gobernador “es el sueño máximo que puede tener cualquier dirigente”, lo que ubica cada movimiento del intendente dentro de un tablero más amplio donde los logros de gestión pesan, y donde la oposición intenta poner palos en la rueda.
La demanda habitacional, el argumento más fuerte
Más allá de los cruces, Sastre elige volver siempre al mismo punto: la gente que necesita un lote, los vecinos necesitan soluciones. El intendente reconoció que la demanda habitacional es enorme, que hay inquilinos que destinan una porción insostenible de sus ingresos al alquiler, y que la llegada de nuevas familias atraídas por industrias como el aluminio, la pesca y el turismo profundiza año a año ese déficit.
Con ese diagnóstico sobre la mesa, Sastre endurece el tono cada vez que siente resistencias. El proyecto de los 7.000 lotes es, en su narrativa, la respuesta estructural a una deuda histórica. Y quienes lo frenan, sostiene, son parte del problema.



