El concejal Martín “Cala” Gómez recargó las críticas contra el Secretario de Infraestructura Fernando Ostoich y denunció abandono municipal en calles y espacios públicos. Lo acusó de priorizar la exposición en redes sociales por encima de las obras. El Ejecutivo no responde.
El concejal Martín “Cala” Gómez escaló su ofensiva verbal contra Fernando Ostoich y disparó sin anestesia: lo llamó “charlatán”, lo acusó de anteponer la publicidad a las obras y lo señaló como una pieza más de la misma maquinaria política que lleva dos décadas gobernando Comodoro Rivadavia. La andanada no fue casual. Fue un ataque diseñado para instalar en el electorado que pide cambio la idea de que Ostoich no es la solución, sino parte del problema.
“Las calles son un desastre, el estado del espacio público es calamitoso y las máquinas no llegan a los barrios. Cualquiera de nosotros lo sufre día a día.”— Martín “Cala” Gómez, concejal de Comodoro Rivadavia
El diagnóstico de Gómez es duro y concreto: la ciudad está abandonada en materia de obras municipales. No es solo una queja electoral, dice el concejal; es la realidad cotidiana de los vecinos que transitan calles deterioradas y barrios que no ven cuadrillas ni equipos de trabajo. Ese escenario, sostiene, no es producto de un gobierno que llegó sin recursos ni tiempo: es el resultado de décadas de continuidad del peronismo chubutense y sus distintas vertientes alternándose en el municipio.
Ahí está el corazón político del ataque. Si Ostoich emerge de ese mismo sistema, no puede encarnar el cambio que reclama la ciudadanía. Es continuidad con otro rostro. Gómez lo sabe y apunta exactamente ahí: romper la narrativa del funcionario como gestor renovador y pegarle la etiqueta de la vieja política.
El reproche de la oposición tiene un eje repetido: mucha exposición en redes sociales, poca presencia real de máquinas y cuadrillas en los barrios.— Crítica sostenida por el bloque opositor en el Concejo Deliberante
El argumento de la “publicidad sobre las obras” no es nuevo, pero Gómez lo retoma con fuerza. Ostoich tiene una presencia activa en sus redes sociales, donde suele mostrar recorridas y avances de gestión. Para el concejal, esa estrategia comunicacional no disimula la falta de respuestas de fondo: los vecinos ven videos, pero no ven máquinas en sus calles.
El silencio muncipal prolonga el cruce sin resolverlo: de un lado, un concejal que denuncia abandono y decadencia; del otro, un funcionario que sigue siendo más de lo mismo en Comodoro. En el medio, los barrios que siguen esperando que el debate político se traduzca, al fin, en asfalto y cuadrillas.
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