El intendente de Comodoro Rivadavia, Othar Macharashvili, salió a cuestionar públicamente el traspaso de inmuebles de YPF a la Provincia del Chubut y reclamó que esos bienes “queden en la ciudad”. El problema es que el reclamo llegó cuando la decisión ya estaba tomada. Por eso hoy esos terrenos están en la órbita del gobernador Ignacio Torres, y no del Palacio Municipal.
La crítica de Macharashvili hacia Torres no deja de ser una declaración de expectativas: “esperamos que el gobernador considere el traspaso” sostuvo el intendente. Pero YPF no transfiere por expectativas. Transfiere cuando hay convenio firmado, proyecto de uso y garantías de mantenimiento. Si el Municipio de Comodoro Rivadavia no presentó expediente, plan de puesta en valor, ni presupuesto para el macizo del Kilómetro 3 antes de que la petrolera cerrara el trato con la Provincia, la lógica indica que YPF elegiría al actor que sí tenía los papeles en regla.
“Defender el patrimonio” no es un discurso en conferencia de prensa. Es mesa técnica, abogados y financiamiento. Ese trabajo se hace dos años antes de la firma, no cuando el acuerdo ya está cerrado.
El propio Macharashvili admitió que existen pasivos ambientales en el Área Central y en Restinga Alí que, según sus palabras, “forman parte de una agenda irrenunciable”. Es decir: Comodoro todavía le debe remediación tanto a YPF como a la Provincia.
La pregunta es tan simple como incómoda: ¿quién le transfiere edificios históricos a un municipio que reconoce tener deuda ambiental pendiente en su propio ejido? La respuesta, evidentemente, no favoreció a la intendencia. Torres comprometió recursos provinciales para absorber los pasivos a nivel provincial. Macharashvili los denuncia, pero nunca presentó un plan de saneamiento ni mostró los fondos para ejecutarlo. Quedarse con el Kilómetro 3 implica también hacerse cargo de los suelos contaminados del entorno.
El intendente pide además que el patrimonio “preserve su carácter público”. De acuerdo. Pero, ¿qué proyecto concreto tiene el Municipio? ¿Un museo? ¿Un centro cultural? ¿Oficinas administrativas? ¿Quién financia la luz, la seguridad y la restauración de un edificio que supera los cien años de antigüedad?
La Provincia, con Torres al frente, ya exhibió capacidad de gestión sobre bienes patrimoniales: infraestructura, búsqueda de financiamiento externo, equipos técnicos. Cuando el Municipio no presenta plan de uso, fuente de financiamiento ni respaldo profesional, YPF elige al que sí lo hace. No es una afrenta a Comodoro. Es administración.
Si Macharashvili quiere esos bienes, tiene que dejar los comunicados y presentar un proyecto con números reales. El patrimonio se defiende con gestión. No con declaraciones cuando el tren ya pasó.



