Con las cuentas municipales en rojo, el intendente eligió acusar a la Provincia en vez de explicar su gasto. Los números que expuso el Ministro de Gobierno Chubutense sugieren que el problema está puertas adentro del Palacio Municipal.
Hay una regla no escrita de la política argentina: cuando las cuentas no cierran, el primer reflejo es buscar un culpable externo. Damián Biss la aplicó de manual. En una conferencia de prensa de más de treinta minutos, el intendente de Rawson admitió una crisis financiera en su municipio, pero no anunció una sola medida para resolverla. Lo que sí hizo fue señalar al Gobierno Provincial, insinuar una campaña de desprestigio y atribuir el deterioro a la ruptura de un acuerdo de alineamiento político.
Es el libreto de quien no quiere rendir cuentas. Y el problema es que ese libreto se cae apenas se lo contrasta con los datos.
Los números que Biss no mencionó
El Ministro de Gobierno de Chubut, Victoriano Eraso Parodi, radical como Biss y con años de militancia compartida, fue puntual. Según sus cifras, la Provincia tiene en ejecución o ya terminadas en Rawson obras por más de 101.000 millones de pesos entre servicios públicos, Vialidad e IPV. Incluyen la doble vía Trelew-Rawson, la defensa costera y la ampliación de la subestación del hospital Santa Teresita.
Agregó que Provincia adelantó coparticipación en agosto, adelantó el pago de los salarios de los guardavidas de Playa Unión y que, en inversión per cápita del Plan Galina, Rawson figura entre las ciudades beneficiadas. Sobre la supuesta deuda provincial por impuestos inmobiliarios y automotores oficiales, sostuvo que la Provincia está al día: el pago de septiembre se hizo el 7 de octubre y la cuota de octubre ni siquiera venció.
Si esto es abandono o castigo político, habría que revisar el diccionario.
La obra de gas: el dato que quema
El punto más grave no lo dijo el intendente, sino el ministro. En la obra de gas de las áreas 12 y 13, la Provincia ya aportó 400 millones de pesos. Los vecinos, por su parte, pagan una cuota al municipio a cambio de futuros descuentos en el consumo. Según Eraso Parodi, la Municipalidad ya recauda ese porcentaje, pero no paga los certificados a la empresa contratista, y la finalización de una obra que está en su etapa final corre riesgo.
De ser así, el vecino cumple, la provincia cumple y la que no cumple es la administración local. Un municipio que cobra a sus vecinos para una obra y no le paga al contratista tiene un problema mucho más serio que una “campaña en su contra”. Y si la obra se frena, ya sabemos de antemano a quién va a señalar el intendente.
El Concejo Deliberante y la inflación de cargos
El ministro apuntó también a lo que, según dice, surge de los propios presupuestos. El Concejo Deliberante de Rawson cuesta el triple que el de Esquel, con la misma cantidad de concejales y una población comparable. Y cuesta unos 1.500 millones más que el de Puerto Madryn, una ciudad más grande.
A eso suma que los cargos políticos municipales pasaron a poco más de 80 desde que Biss asumió. Casi se duplicaron.
El mismo intendente que dice haber tenido que recortar obra pública decidió, entonces, proteger la estructura política y ajustar donde más duele al vecino. Es una elección de prioridades, y habla de él, no de Chubut.
La sombra de 2027
Queda la pregunta incómoda: ¿tanto estruendo responde a una aspiración a la gobernación? Biss nunca la confirmó, pero tampoco la descartó. Eraso Parodi evitó entrar en ese terreno, aunque dejó una frase que pesa: sería grave que decisiones de gestión se tomaran en función de candidaturas futuras.
La coincidencia temporal es, como mínimo, llamativa. Un intendente que acumula problemas financieros y empieza a diferenciarse del Gobierno provincial tiene un incentivo claro para buscar un enemigo. Es mucho más cómodo ser víctima de una conspiración que responsable de un desorden administrativo.
Lo que Rawson merece
La capital de la Provincia no necesita un intendente que se queje, sino uno que gestione. Necesita un plan de ordenamiento del gasto, transparencia en las cuentas y garantía de que las obras en marcha no se frenan por impagos. Necesita un Concejo que no cueste el triple que el de ciudades equivalentes y una estructura política acorde a la crisis que el propio jefe comunal reconoce.
Biss tiene derecho a aspirar a lo que quiera. Lo que no tiene derecho es a usar la conferencia de prensa como coartada. Los números son contrastables, como bien se dijo, y hoy no lo favorecen. Cuando se agotan los culpables ajenos, solo queda uno.




