FUGA DE LANGOSTINOS: CHUBUT PIERDE SU PESCA POR UNA GUERRA DE COSTOS

by | Publicado el 18 de junio del 2026 | Ahora, Chubut, Destacados, Gremiales, Pesca, Política

El acuerdo salarial con el SUPA disparó una brecha del 150% frente a otros puertos. Las empresas derivan sus descargas a puertos que ya crecieron un 80% en este inicio de temporada. El empleo en la provincia podría caer un 60%. Ya hay una denuncia ante la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia.

El langostino patagónico, uno de los productos estrella de las exportaciones pesqueras argentinas, está dejando de desembarcar en los puertos que históricamente lo vieron crecer. Puerto Madryn y Rawson miran cómo sus muelles pierden actividad mientras Mar del Plata, Bahía Blanca y Caleta se frotan las manos. El motivo es tan viejo como la Argentina misma: los costos.

Un acuerdo salarial firmado entre el Sindicato Único de Portuarios Argentinos (SUPA) y algunas empresas de Chubut encendió una mecha que amenaza con volar por los aires la cadena de valor pesquera de la provincia. El cajón de langostino fresco cuesta hoy 7.350 pesos descargar en territorio chubutense. En Mar del Plata, el mismo cajón sale 2.900 pesos. La diferencia no es un matiz: es un abismo del 153% que ningún armador está dispuesto a ignorar.


Un empleo que se derrite

Agustín de la Fuente, presidente de la Cámara Argentina de Productores e Industriales Pesqueros (CAPIP), no tiene dudas sobre lo que viene. “Con esta firma con el SUPA en Chubut ya no se puede mantener el empleo pleno que venían sosteniendo todas las empresas de la zona”, advirtió. Los números que maneja el sector son contundentes: se estima una caída de hasta el 60% en la actividad de puertos y plantas de la provincia. Y eso, según De la Fuente, es el escenario optimista.

Lo que agrava el panorama es la lógica de arrastre que genera el conflicto. Los frigoríficos radicados en Chubut tampoco muestran entusiasmo por recibir langostino fresco en sus instalaciones: avalar el reajuste del 26,6% que reclama el gremio de estibadores equivaldría a abrir la puerta a una renegociación similar con el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA). El efecto dominó ya está en marcha.


La zafra que engorda a Mar del Plata

Mientras Chubut sangra actividad, Mar del Plata vive una temporada inusualmente vigorosa. Los datos oficiales hablan por sí solos: hasta el 9 de junio último se habían declarado 3.862 toneladas de langostino en el puerto marplatense, un 81% más que en el mismo período de 2025. Un salto que no se explica por factores biológicos o climáticos.

La incertidumbre en los puertos patagónicos es la cara de ese crecimiento. Donde antes las empresas marplatenses llegaban a descargar en Chubut, hoy el movimiento es inverso: los barcos de la región buscan muelles más baratos hacia el norte. Y no son sólo Mar del Plata y Bahía Blanca los que compiten por ese negocio. Caleta ofrece tarifas que oscilan entre los 4.000 y los 5.000 pesos por cajón, y el puerto de Río Negro aguarda en el horizonte con la promesa de precios aún más competitivos. La disputa por el langostino chubutense ya es una pelea interprovincial.


La denuncia que llegó a Buenos Aires

La situación escaló formalmente en las últimas semanas. Un grupo de veinte empresas con base en Mar del Plata presentó un escrito ante el Gobernador de Chubut y radicó una denuncia ante la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC), apuntando directamente contra las tarifas de estiba vigentes en los puertos provinciales.

En el texto, los armadores sostienen que los costos aplicados “generan una significativa pérdida de competitividad, provocan el desvío de descargas hacia otros puertos y encarecen artificialmente la operatoria pesquera”. La presentación concluye que ambas iniciativas buscan “promover reglas claras, previsibilidad y condiciones de competencia que permitan sostener el empleo, las inversiones y el desarrollo de la pesca fresquera argentina”.

El reclamo llega en un momento en que las principales empresas de estiba de Chubut directamente no están trabajando, como forma de resistencia frente al incremento salarial que les exige el SUPA. El resultado práctico es una parálisis que nadie parece tener urgencia en resolver, salvo los trabajadores que ven cómo el empleo se evapora junto con los barcos que ya no amarran en sus puertos.


Un modelo bajo amenaza

Lo que está en juego no es sólo una disputa gremial ni una renegociación tarifaria. Es la viabilidad del modelo productivo que convirtió a Chubut en la principal provincia pesquera del país. El langostino patagónico mueve divisas, genera trabajo directo e indirecto y ancla comunidades enteras en la costa atlántica. Cuando los barcos prefieren descargar a mil kilómetros de distancia, algo más que un cajón de mariscos se pierde en el camino.

Por ahora, nadie en la provincia parece tener respuestas a la altura del problema.