LA POLÍTICA QUE SE ESCANDALIZA POR LA POLÍTICA QUE ELLA MISMA PRACTICA

by | Publicado el 05 de noviembre del 2026 | Ahora, Chubut, Destacados, Política, Uncategorized

Mientras en El Hoyo los pasacalles llaman “sinvergüenza” a Juan Pablo Luque por intentar capitalizar una muerte en plena campaña, el senador Carlos Linares sale a defenderlo con el mismo argumento que denuncia. En Chubut, la tragedia hospitalaria se convirtió otra vez, gracias a los mismos de siempre, en munición electoral.

La escena es conocida y cansadora. En El Hoyo aparecen pasacalles que tildan al diputado Juan Pablo Luque de sinvergüenza por “usar una muerte para hacer política” justo cuando está de campaña. Radio Libre Chubut lo publica. Horas después, el senador Carlos Linares responde en X con un tono de superioridad moral que, leído con atención, termina confirmando lo que denuncia Radio Libre Chubut y los pasacalles.

Linares escribe que es “absolutamente lamentable” que la política se dedique a “operaciones” en vez de solucionar los problemas de la gente. Afirma que Luque “no tiene ninguna responsabilidad institucional” con la crisis hospitalaria provincial y que, como él, siempre está dispuesto al diálogo. Cierra con la frase que ya es casi un eslogan: “dejar de perder tiempo buscando la ventaja pequeña usando un caso tan lamentable”.

El problema no es que Linares diga eso. El problema es que lo diga mientras defiende a quien hizo exactamente lo que él condena. Usar un caso así para hacer política está mal. Si usar un caso lamentable para la “ventaja pequeña” es inaceptable, entonces la pregunta que el senador elude es sencilla: ¿por qué sale a blindar políticamente al diputado en el mismo momento en que ese diputado está en campaña y el caso está en la calle? La defensa institucional se convierte, en la práctica, en operación de rescate electoral.

Luque no necesita haber firmado un decreto para tener responsabilidad política. La crisis hospitalaria en Chubut no es un fenómeno natural; es el resultado de años de gestión, de presupuestos, de prioridades y de silencios. Cuando un dirigente que aspira a cargos mayores aparece asociado —justamente o injustamente— a la instrumentalización de una muerte en ese contexto, el deber mínimo es dar explicaciones claras, no refugiarse en que “no tiene responsabilidad institucional” cuando tanto Luque como Linares fueron socios políticos de Arcioni. Esa distinción entre lo institucional y lo político es útil para eludir el debate, no para resolverlo.

Linares, por su parte, practica la misma economía del discurso: eleva el tono moral, habla de “trabajar juntos en propuestas en favor del pueblo” y, al mismo tiempo, reduce la crítica a una mera “operación”. Es el movimiento clásico de quien quiere ocupar el lugar de la sensatez mientras protege al compañero. El resultado es que ambos terminan hablando de lo mismo —no usar la tragedia para la ventaja chica— y, sin embargo, el único que acá usó la tragedia fue Luque.

La gente de Chubut, como bien dice el senador, la está pasando mal. Eso no se discute. Lo que sí se discute es la pretensión de que la política puede seguir usando (o defendiendo el uso de) los muertos y las crisis como material de campaña y después escandalizarse cuando alguien lo señala. Los pasacalles de El Hoyo pueden ser burdos, pero no inventan la contradicción: la exhiben. Y la respuesta de Linares, lejos de desmentirla, la vuelve más nítida.

Si de verdad no hay tiempo que perder, el primer paso es dejar de tratar a la tragedia como un tema de comunicación política. Lo demás es ruido.