Tras una intervención judicial que prometió sanear la entidad, el rojo se más que duplicó en un mes y la nueva conducción pide un ajuste del 60/65%. Comerciantes, hoteleros y gastronómicos preguntan lo que nadie en la Cooperativa responde: ¿y el saneamiento?
En Trelew hay una costumbre más constante que el viento: cada vez que la Cooperativa Eléctrica se hunde, la factura llega a los vecinos con aumentos. Cambian los apellidos en el concejo, cambian los discursos, cambian hasta los interventores, pero el final del libreto es siempre el mismo: aumentar la tarifa.
Ahora la presidenta de la entidad, Andrea Luna, plantea que hace falta un ajuste del 60/65%. Lo plantea en una ciudad donde el consumo está golpeado, donde los comercios venden poco y donde la electricidad dejó de ser un gasto más para convertirse en una amenaza para la supervivencia de muchos negocios.
La intervención que no saneó nada
Conviene recordar cómo llegamos hasta acá. La intervención judicial fue solicitada por el INAES y respaldada por el intendente Gerardo Merino. Se vendió como el remedio definitivo: se iba a ordenar la casa, a transparentar las cuentas, a sanear la Cooperativa.
Los números dicen otra cosa. El déficit pasó de $2.302 millones en agosto a $4.965 millones en septiembre. En apenas un mes, el rojo se más que duplicó. La recaudación creció un magro 0,3%, mientras que los compromisos subieron 17,8%. Es decir, la Cooperativa gasta mucho más de lo que cobra, y la brecha se agranda.
La deuda con CAMMESA suma tres cuotas vencidas por $1.350 millones del plan de pagos. A eso se agregan otras deudas vencidas y embargos judiciales por $555,6 millones. Y hay un dato que debería incomodar a cualquiera: en el Consejo de Administración, lo registrado como pagado fue de $21,1 millones, mientras que lo pendiente asciende a $102,1 millones.
Si esto es el saneamiento, cabe preguntarse cómo se vería el desorden.
Los que pagan, rechazan
La reacción no tardó. La Cámara de Industria y Comercio del Este del Chubut (CICECH) convocó a los comerciantes a una reunión con el Consejo de Administración, el lunes 9 de noviembre a las 20:00 en su sede. Casi en simultáneo, la Asociación Hotelera Gastronómica de Trelew y Valle del Chubut expresó su rechazo total al aumento.
Su diagnóstico es difícil de refutar. Hablan de un sector en situación crítica, con bajo consumo, precios que apenas cubren costos y una presión fiscal elevada. Recuerdan que la electricidad ya es un costo fijo central para hoteles y restaurantes. Y exigen algo elemental: que la Cooperativa agote las alternativas antes de trasladar el costo de su crisis a los usuarios, y que haya más austeridad en la administración.
La pregunta que falta responder
El problema de fondo no es solo cuánto aumentar, sino por qué. Un aumento del 60/65% no corrige una gestión: la financia. Si no se revisan los costos de funcionamiento, el aumento de hoy será el déficit de mañana y el pedido de otro aumento pasado mañana.
La actual conducción tiene derecho a reclamar una tarifa que refleje costos reales. Lo que no puede es pretender que el vecino y el comerciante paguen, sin explicaciones, el precio de una crisis que la intervención no resolvió y que, según las cifras, profundizó. Antes de pedirle un esfuerzo a la gente, la Cooperativa debe mostrar el suyo: cuentas abiertas, gastos recortados y un plan creíble.
Porque aumentar tarifas no es una política. Es la ausencia de una. Y Trelew ya pagó demasiadas veces por esa ausencia.




