Con más de $9.400 millones de inversión provincial, el Gobierno de Nacho Torres avanza con la protección costera del Cerro Chenque. El contraste con el pasado reciente es difícil de ignorar: los bloques que debían frenar las marejadas terminaron decorando una vereda.
El gobernador Ignacio “Nacho” Torres recorrió la semana pasada el frente de obra de la protección costera en el Cerro Chenque, en Comodoro Rivadavia. Allí, la empresa EDISUD S.A. levanta un enrocado pensado para resistir mareas altas y extraordinarias. Los trabajos forman parte del Plan Galina y se financian íntegramente con fondos provinciales: la inversión supera los $9.400 millones, sumando también el Sistema Modular sobre la Ruta Nacional N° 3.
Es una escena que la ciudad no estaba acostumbrada a ver: una obra compleja, en marcha y con cronograma. Y lleva a una pregunta incómoda sobre qué pasó antes con las defensas que se habian prometido y pagado.
El antecedente: bloques para proteger, usados para decorar
Para dimensionar lo que se hace hoy hay que mirar lo que ocurrió antes. Durante la gestión de Mariano Arcioni se compraron y enviaron desde Puerto Madryn bloques intertrabados de hormigón, los llamados dados, con un propósito concreto: proteger la costa de Comodoro de las marejadas.
Esos bloques están diseñados para colocarse con una inclinación de 30 grados y amortiguar la fuerza de las olas. En Rada Tilly la costa está resguardada con ese mismo sistema. En Comodoro, en cambio, el material habría terminado como macetero.
La publicación señala a Gustavo Fita, hoy diputado provincial y presidente del PJ Chubut, quien durante la intendencia de Juan Pablo Luque se desempeñaba como secretario coordinador de gabinete. En lugar de destinar los bloques a resguardar la playa frente al colegio Biología Marina, un sector golpeado de manera constante por las mareas, se los reutilizó con fines decorativos.
Los recursos estaban
Ahí está el núcleo del contraste. Los elementos de protección no faltaron: fueron comprados, trasladados y entregados. Lo que no estuvo fue la decisión política de usarlos para lo que fueron adquiridos. Mientras tanto, el mar siguió erosionando la costa y los vecinos de Comodoro siguieron esperando.
Torres lo planteó en términos más generales al hablar del pluvial para el acueducto, una obra que, dijo, “en su momento se anunció y no se hizo” y que hoy se concreta con recursos provinciales. “Si la hubiéramos tenido en 2017, la realidad habría sido muy diferente, sin tantas familias afectadas por la inundación”, sostuvo. Y fue más allá: “Es fundamental que entre todos auditemos las obras (…) y que nunca más nos roben la plata”.
Una obra que ahora avanza
La intervención busca proteger el sector de Kilómetro 3 de la erosión marítima, amortiguar el golpe del oleaje contra el Cerro Chenque y preservar infraestructura estratégica. Para eso se utilizan piedras de entre 300 y 500 kilos en el núcleo de la estructura y bloques de entre 5.000 y 7.000 kilos en la coraza exterior. La piedra de alta densidad se extrae en Cerro Dragón mediante voladuras y se traslada hasta el frente de obra.
Hoy la obra registra un 15% de avance. Torres explicó que se hicieron más de 400 viajes, a razón de ocho por día, para dar con una cantera adecuada. Según el Gobernador, conseguir una más cercana hizo el trabajo más eficiente, redujo costos y permitió avanzar en paralelo con el Sistema Modular, que ya va por el 35%. “Estamos más que satisfechos con el avance”, afirmó, y aseguró que la obra se ejecuta “cumpliendo con lo establecido en el pliego”.
El horizonte no termina ahí. Torres anticipó que espera adjudicar a fin de año el enrocado de Kilómetro 5, un reclamo de los vecinos desde hace dos décadas, en un barrio donde, según dijo, el mar avanzó en los últimos años y generó incertidumbre entre quienes viven en primera fila.
Dos formas de gobernar
El balance es simple de enunciar. Una gestión tuvo en sus manos los materiales para defender la costa y los dejó como adorno. La actual licita, adjudica, extrae piedra, mide el avance y recorre la obra. Aun con sus plazos y desafíos, el enrocado del Chenque es hoy una estructura concreta, financiada con fondos de la Provincia y con un pliego que se puede auditar.
Para los comodorenses la diferencia no es abstracta. Se mide en metros de costa protegida, en barrios que dejan de mirar el mar con temor y en la certeza de que los recursos públicos, esta vez, van adonde tienen que ir.




