PARO AL REVÉS EN MANANTIALES BEHR: LA EMPRESA CONVOCA, EL GREMIO OBEDECE Y LA CUENCA PAGA

by | Publicado el 15 de septiembre del 2026 | Ahora, Chubut, Destacados, Política

La medida de fuerza en el yacimiento que dejó YPF reveló una alianza inusual entre una firma de servicios y el sindicato de Camioneros. El motivo de fondo no fueron los salarios ni los despidos, sino un canasto hidráulico que amenaza con recortar facturación. Mientras tanto, la Cuenca del Golfo San Jorge volvió a perder producción, regalías y credibilidad.

Un conflicto sin conflicto

Lo que ocurrió el fin de semana en Manantiales Behr no tiene, al menos en la memoria reciente de la Cuenca del Golfo San Jorge, antecedente conocido: una empresa de servicios convocó a una medida de fuerza y el gremio de Camioneros salió a acompañarla. No al revés.

La secuencia importa, porque invierte el orden natural de las cosas. Los sindicatos lideran los conflictos; no se esconden detrás de ellos. Y cuando un trabajador se “autoconvoca”, casi siempre es porque tiene una diferencia con su gremio, no porque su gremio lo empuje. Acá pasó lo contrario.

El dato más elocuente es el que no aparece en ninguna declaración: no hay reclamo salarial, no hay convenio incumplido, no hay telegramas de despido sobre la mesa. Tampoco están en juego los 80 o 100 puestos de trabajo que se mencionaron durante la protesta —una cifra que ni siquiera se corresponde con la dotación real de la empresa involucrada en todo el yacimiento.

El verdadero motivo: un canasto hidráulico

El origen del paro es un equipo. Un canasto hidráulico incorporado por la operadora que permite acopiar una cantidad importante de caños y trasladarlos en menos viajes.

Los caños se van a seguir transportando. Los camiones van a seguir entrando al yacimiento. Lo único que cambia es la cantidad de viajes facturados. Dicho de otro modo: el único que pierde con el canasto hidráulico es el empresario que factura el viaje.

Por eso a los propios camioneros les costaba explicar por qué estaban parando. Varios delegados, consultados durante la convocatoria, fueron directos: no querían aparecer como cómplices de un reclamo que no era suyo. Durante la protesta se vieron camiones y camionetas aportando logística a la medida. Eran de la propia empresa interesada.

No es la primera vez. Hace dos semanas se paró en las pruebas piloto de pileta seca en un área de Pan American —otro rubro que representa cerca del 8% del costo de un pozo y que la nueva ingeniería tiende a volver innecesario. En aquella oportunidad la conciliación obligatoria se acató el viernes de madrugada. Esta vez, dictada el sábado, recién se normalizó la actividad el lunes por la tarde.

Por algo se fue YPF

Detrás de todo esto hay una discusión que la Cuenca se niega a dar en voz alta: la industria cambió y los costos de la era YPF ya no existen.

Cuando estaba la operadora de bandera, el sistema se sostenía sobre una estructura deficitaria que YPF financiaba. Financiaba equipos, financiaba servicios y financiaba también a su propia empresa de servicios, lo que le permitía regular el mercado y, de paso, dejaba a las pymes regionales compitiendo en desventaja. Cuando YPF se fue, esa estructura desapareció con ella. Y con la estructura desaparecieron decenas de sobrecostos que hoy nadie está dispuesto a pagar.

Lo que en Comodoro se describe como “la pelea sobre las ruinas” es exactamente esto: sectores que siguen disputando privilegios de una industria que ya no existe, en un territorio del que la inversión se está yendo hacia Vaca Muerta. Santa Cruz recorrió antes ese camino. Chubut parece decidida a repetirlo.

Manantiales Behr es, además, un área que YPF dejó y que una operadora nueva decidió tomar sabiendo el estado del terreno: baja capacidad de producción y una mano de obra diezmada. Que su primer gran conflicto sea una medida de fuerza convocada por un proveedor no es una buena carta de presentación para nadie.

El expediente ambiental que viene

Al conflicto gremial se le suma un frente más delicado. Existen denuncias sobre un pasivo ambiental en instalaciones ubicadas a unos 16 kilómetros de Comodoro Rivadavia, vinculadas a la misma órbita empresaria, y abogados ambientalistas ya están analizando el caso por posible contaminación de napas.

Según se anticipó, esta semana una fundación ambientalista ampliaría su presentación con un pedido de informes y exigencia de muestras de freatímetros. Si la Provincia no lo hace, lo harán terceros. Y si la contaminación se confirma y compromete acuíferos que abastecen a la ciudad, el municipio no va a poder mantenerse al margen. Tampoco está descartado que la causa escale a instancias federales.

Vale recordar que varias operadoras ya evalúan no contratar servicios comprometidos en esa situación, para no quedar alcanzadas por eventuales responsabilidades.

Chubut, fuera del mapa

En 2012, durante el conflicto de Cerro Dragón, Chubut estaba en el mapa energético nacional como principal productora y exportadora de crudo. Hoy representa alrededor del 1,2% del padrón electoral y una fracción cada vez menor de la producción. La atención —y el capital— están en Vaca Muerta.

Los accionistas no tienen sentimientos: el día que Cerro Dragón deje de ser negocio, nadie se quedará por nostalgia. La única forma de retener actividad es ser competitivos y previsibles.

Parar un yacimiento un sábado por un canasto hidráulico es, en ese contexto, algo más que un error táctico. Es la confirmación de que una parte del sistema todavía no entendió que la fiesta se terminó.