El presidente de la CAPIP aseguró que la industria pesquera no puede soportar más la falta de actualización de los convenios. En plena negociación con el SOMU, la cámara empresarial propone un esquema de salarios variables atados al precio de exportación para destrabar el conflicto.
La tensión en los muelles patagónicos alcanza su punto máximo. En una jornada marcada por la incertidumbre sobre el inicio de la temporada de langostino en aguas nacionales, Agustín de la Fuente, titular de la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP), lanzó una advertencia categórica: bajo las condiciones actuales, la operatividad de la flota es inviable.
El dirigente empresarial analizó el escenario de las paritarias con el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) y fue tajante al describir la situación financiera de las compañías. “Hoy el negocio está roto. No podemos salir a pescar si los costos de producción superan los valores de venta en el mercado internacional”, afirmó De la Fuente.
La “Propuesta Pendular”: El eje de la discordia
El nudo del conflicto radica en cómo se liquida el ítem “producción” para los marineros. CAPIP sostiene que los valores de referencia, fijados hace más de dos décadas, han quedado totalmente desfasados. Para destrabar la discusión, las cámaras presentaron una propuesta innovadora ante la Secretaría de Trabajo de la Nación.
“Hemos formalizado una propuesta que contempla un sistema de liquidación variable, vinculado directamente a los precios de exportación registrados por la Aduana. Es un esquema pendular que nos permite tener certezas y visibilidad sobre la situación real del mercado”, explicó el referente de CAPIP.
Según De la Fuente, este mecanismo protegería tanto a las empresas como a los trabajadores, ajustando los ingresos a la realidad de lo que el mundo paga por el recurso pesquero.
El fantasma del 2025
Para el sector, el recuerdo de la temporada pasada, donde gran parte de la flota permaneció amarrada durante meses, actúa como un recordatorio del riesgo inminente. De la Fuente advirtió que las variables que desencadenaron aquel conflicto “continúan vigentes” y hasta peores.
- Costos en alza: Combustible e insumos dolarizados.
- Mercados deprimidos: Caída de la demanda en Europa y Asia.
- Rigidez sindical: Falta de respuesta del SOMU ante las propuestas de flexibilización de los parámetros de liquidación.
Un llamado a la paz social
Hacia el final de sus declaraciones, De la Fuente apeló a la cordura de los dirigentes gremiales, señalando que cada día de inactividad es un daño irreparable para la economía regional.
“El diálogo es constante, pero necesitamos un gesto de grandeza. No se trata de una rebaja salarial, se trata de adecuar el negocio para que siga existiendo. Sin barcos en el agua, no hay empleo para nadie”, concluyó.
La pelota está ahora en el campo del SOMU, mientras el puerto de Madryn observa con preocupación un horizonte que, por ahora, parece mantenerse en puerto.




