Un sector del PJ chubutense sueña con un partido chico, cómodo y sin sindicatos, donde sobren los sellos y falte la gente. Se olvidan de que el pueblo tiene memoria.
Hay una vieja astucia en la política: cuando no podés ganar la elección, achicás la cancha. Eso es lo que parece estar haciendo un sector del PJ del Chubut. Sueña con un partido chico, de cenáculo, donde los sindicatos no molesten, no participen y donde los mismos de siempre puedan seguir siendo los únicos referentes. Un peronismo sin trabajadores. Una contradicción en los términos.
El tiempo pasó, aunque ellos no se enteraron
Los dinosaurios del PJ Chubut todavía no registraron que el reloj siguió andando. Creen que el apellido alcanza y que la historia les debe un lugar. Pero la sociedad chubutense, golpeada por un bolsillo cada vez más flaco, no les debe nada. Ya los olvidó. Y si se nos escapan los nombres, no se nos escapa lo esencial: cuando tuvieron poder de decisión, cuando les tocó levantar la mano, la levantaron por conveniencia propia y casi nunca pensando en el pueblo.
La mano que se levantó en la Legislatura
Un nombre sirve de ejemplo: Javier Touriñán, ex diputado provincial. A su figura se la recuerda, sobre todo, por una sesión legislativa. Fue la que aprobó la bochornosa prórroga de la concesión de Cerro Dragón a Pan American Energy, el mayor yacimiento del país, por décadas. El acuerdo fue aprobado el 24 de mayo de 2007 con el voto de Touriñán y de tantos otros traidores. No fue el único que levantó la mano. Pero de eso se trata: quienes votaron entonces, en nombre de los chubutenses entregando nuestros recursos (que derivó en una causa judicial), hoy pretenden dar cátedra de pureza doctrinaria. Quien entregó el recurso más valioso de la provincia ¨vaya uno a saber por qué¨, no debería ponerse a dictar quién es peronista y quién no.
La pregunta que se responde sola
Ahora ese mismo Touriñán le pone peros a Camioneros. En redes escribió: “Que se haya arrimado (camioneros al PJ), no significa que haya vuelto… sigue sin ser afiliado al PJ, no puede volver el que nunca se fué porque nunca estuvo.”
Entonces, la primera pregunta: ¿Quién es más peronista, Javier Touriñán o Camioneros? No hace falta ser politólogo. De un lado, un sindicato que lleva décadas poniendo el cuerpo, organizando trabajadores, bancando paros y paritarias, sosteniendo obra social y mutual. Del otro, un dirigente cuyo mayor hito público es una votación en un recinto entregando los recursos de Chubut. Para este cronista, la duda no existe.
El peronismo no se afilia, se construye
El argumento del carnet es el último refugio del que no tiene nada que ofrecer. El peronismo nació de los trabajadores y sindicatos, no a pesar de ellos. Si hoy el PJ chubutense acepta que lo representen solo quienes tienen ficha en regla pero no tienen votos, el partido será una reliquia, perfecta para el museo como lo viene siendo hace 20 años. Camioneros puede discutirse, y tiene derecho a ser criticado. Lo que no puede hacer nadie es pretender que el movimiento obrero sobra en el movimiento obrero.
Hay otro peronismo, y camina
Mientras unos sueñan con un partido chico y de puertas cerradas, en Chubut hay un sector que hace exactamente lo contrario: construye de abajo hacia arriba y con los brazos abiertos. Es el espacio donde caben los gremios, las juventudes, los referentes barriales y cualquiera que tenga algo para decir. Sin mesa chica, sin candidatos bajados a dedo desde Comodoro y sin carnets que sirvan de peaje. Bowen lo resume con una idea sencilla: nadie se salva solo. Y propone una unidad que no sirva para conservar el status quo, sino para transformar, definida por el voto de los afiliados y con protagonismo para las bases.
Los caminos
A los dinosaurios les quedan dos caminos: abrir las puertas y competir con la gente, o seguir encerrados en su partido chico, celebrando la extinción como si fuera una victoria. Ya sabemos cuál van a elegir. Lo que todavía no saben es que el pueblo, ese que nunca tuvieron en cuenta cuando los dinosaurios levantaban la mano, ya decidió no tenerlos en cuenta a ellos.