En un intento desesperado por despegarse del caso del niño Ángel, el exintendente de Comodoro Rivadavia calificó como “Fake News” un documento oficial y ensayó una respuesta que encendió la polémica: “El intendente solo firma”.
La política, a veces, intenta desafiar las leyes de la lógica y la documentación pública. En las últimas horas, Juan Pablo Luque, actual Diputado Nacional y exintendente de Comodoro Rivadavia, quedó en el centro de una tormenta digital tras intentar deslindar responsabilidades sobre la designación de la psicóloga Jennifer Grisel Leiva, pieza clave en el polémico pedido de revinculación del pequeño Ángel con su madre biológica.
A través de sus redes sociales, Luque buscó instalar el concepto de “Fake News” para defenderse de las críticas que lo vinculan directamente con el nombramiento de la profesional. Sin embargo, la estrategia de defensa chocó de frente con un dato incontrastable: la Resolución Municipal 4330/22.
El peso de la firma
En el documento, que circula con nitidez en las plataformas digitales, se observa la rúbrica de Luque formalizando el ingreso de Leiva a la Oficina de Derechos de la Niñez. Lejos de admitir la responsabilidad política o administrativa que conlleva el cargo, el exjefe comunal optó por una respuesta que, como mínimo, suena a subestimación de la función pública.
“¿Pero vos sabés la cantidad de gente que se designa durante una gestión? Eso pasa por distintos filtros donde el intendente solo firma. Y esto fue hace cuatro años atrás”, respondió Luque ante los cuestionamientos de los usuarios.
La frase “el intendente solo firma” no es solo una excusa técnica; es una confesión de parte que genera más dudas que certezas. ¿Es la firma del máximo responsable de la ciudad un acto meramente mecánico? ¿Se puede alegar desconocimiento sobre quiénes integran áreas tan sensibles como la niñez y la adolescencia?
Una contradicción evidente
Lo que más ruido genera en el ámbito local es el tono de la defensa. Luque sostiene que la información es falsa pese a que el número de resolución y su propia firma están a la vista de todos. En el mundo de la comunicación política, tildar de “Fake News” a un instrumento público es una maniobra de alto riesgo que suele terminar en un efecto bumerán.
La psicóloga en cuestión, identificada con sectores del feminismo local, es señalada por la comunidad como la profesional que impulsó la cuestionada revinculación de Ángel. Para los vecinos y seguidores del caso, la respuesta de Luque no hace más que reforzar una sensación de desamparo: si el intendente “solo firma” sin mirar, ¿quién controla realmente las decisiones que afectan la vida de los menores más vulnerables?





